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Kit básico de papá y mamá.

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 Militares con mochilas tácticas, exploradores con equipos de supervivencia, expediciones científicas, acampadas en la montaña, viajes al extranjero o simplemente pasar un día con la familia en la playa. Todo esto tiene mucho que ver con el tema de este post: Prever y adelantarse a una necesidad. En realidad, dependiendo de los padres, esta lista podría ser inmensamente mayor, pero en definitiva, se trata de nombrar lo más accesible y relevante que pueda caber en el bolso del carro o en una pequeña mochila con la que salir al parque con los niños.  En general el Papá es el que se encarga de que no falte un juego de destornilladores pequeños para arreglar o cambiar las pilas agotadas de los juguetes, un paquete de pilas, un pequeño inflador cuando salimos con las bicis, una botellita con el líquido de hacer pompas (en mi caso suelo comprar una garrafa grande y voy rellenando la botella), una linterna pequeña, lápiz, papel, unos cochecitos, ... La Mamá siempre atenta a las herid...

DETALLES

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  Cuando escuchamos hablar a psicólogos, pedagogos, expertos en conducta infantil o "Supernannys de la crianza", siempre oímos los mismos métodos para educar a nuestros hijos, para guiarlos y ayudarlos a entender sus pataletas, "técnicas" para evitar que caigan en la frustración, maneras correctas de abordar situaciones (cuando dicen palabrotas, cuando no quieren compartir, cuando pelean, cuando se obsesionan, ...). Parece que ya está todo escrito y que por tanto, solo hay que consultar el manual de cualquiera de estos "gurús" para hacerlo todo bien y que nuestra vida familiar sea de color de rosa. Ya podemos ser la familia perfecta donde reine el amor, el respeto, la felicidad y la comprensión. Pero parece que, en este asunto, a todos se les olvida un detalle bastante importante y deberían adaptar todas sus enseñanzas a ese ignorado matiz: EL TIEMPO. Creemos ser dueños de nuestra vida pero la realidad es que somos esclavos del Reloj. Y es que a las 9:00 c...

No, no soy perfecto.

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  Me ponéis a prueba todos los días, ¿Y hoy, cuántas veces lo habré hecho bien y cuántas mal?  Hubo un tiempo en que me hacía esta pregunta muchas veces; era un autocrítico despiadado (no hay verdugo más cruel que nuestros propios pensamientos). Me informaba, leía, consultaba... siempre encontraba en la red una frase estupenda seguida de una foto que llevaba toda la razón. Siempre alguien explicaba la manera correcta de proceder en cada ocasión. Y yo que nunca acertaba, yo nunca conseguía actuar igual. Por todos lados me llovían ejemplos de los padres perfectos, la familia perfecta, la vida perfecta... un estado constante de felicidad.  Ahora ya no consulto tanto buscando respuestas, ahora no me creo todo lo que dicen: La vida es un constante cambio de estados puesto que somos seres emocionales. Al final llegué a la conclusión de que unos padres que viven y se desviven por sus hijos, orbitando alrededor de ellos desde que nacen, probablemente no lo hagan del todo mal.

En mi casa no se plancha.

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  La vida se mide en tiempo. Cuando un ser vivo nace, su vida se mide en la cantidad de vueltas que dan las agujas del reloj hasta su muerte. Pero la mayoría de ese tiempo necesitamos emplearlo para asegurarnos el bienestar como puede ser dormir, alimentarnos, trabajar ... La pequeña porción que nos queda después de eso, es lo que podemos llamar nuestro tiempo libre , y es ahí donde se plantea esta cuestión : ¿Qué valor tiene nuestro tiempo libre? ¿Se le puede poner precio en dinero? Y si es así; ¿Vale igual un minuto invertido en limpiar nuestro hogar que uno dedicado a nuestros hijos? En determinados trabajos ganamos más dinero pero suele ser una costa de nuestro tiempo libre (trabajos de responsabilidad, lejos de casa,…) y debemos plantearnos si merece la pena el dinero de más que obtenemos un cambio de sacrificar nuestro tiempo. En otros trabajos ganamos menos y eso supone menos responsabilidad y menos horas trabajando, lo cual nos permite mucho más tiempo libre pero, si...