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Seamos realistas.

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  Yo no hago ejercicio para conseguir un cuerpo diez. A mis cuarenta y seis años tengo claro que eso no va a poder ser, pero lo hago porque me ayuda a estar y sentirme sano (y, ya puestos, educo a mis hijos con el ejemplo). Yo no estudio inglés para hablarlo perfectamente: teniendo en cuenta mi edad y el tiempo que le dedico, soy consciente de que nunca alcanzaré el nivel deseado. Pero seguir estudiando me ayuda a mejorar, mantiene mi cerebro joven y enseño a mis hijos que en la vida nunca hemos de dejar de aprender. Cuando los objetivos están claros se aprende y se enseña sin miedo al fracaso. Se demuestra confianza y regularidad. Por eso, si mi hijo es envidioso, o es despistado, o temperamental, …, he de tener claro que va a ser así toda su vida, es algo que no voy a poder cambiar. De nada me sirve castigarlo por haber perdido de nuevo el taper en el colegio. Pero puedo enseñarle a reconocerse, a aceptarse tal y como es y a suavizar el impacto de las consecuencias. Le ense...

Hoy está lloviendo: hoy también se sale.

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  En los tiempos edulcorados en los que vivimos se hace difícil enseñar a nuestros hijos los mecanismos de la vida. Esta realidad de paredes de algodón, inventada a medida, donde los tenemos interactuando con un mundo que apenas les roza, en vez de ayudarles a ser autónomos, lo que hace es fomentar su inmadurez. Y esta es la razón por la que desde hace algunos años empecé a enseñarles en la adversidad.   Que llueve, pues salimos con paraguas y traje de lluvia. Que hace calor, pues ya buscaremos la sombra caminando pegaditos a los edificios.   El frío se vence con la ropa adecuada y el viento siempre viene de una sola dirección.   Hemos de sacarlos a la tormenta de vez en cuando porque la vida es un tren que no espera. Y si no les enseñamos eso mientras estamos con ellos, tendrán que aprenderlo solos tras llegar tarde a la estación perdiendo trenes que quizás sean decisivos para el resto de sus vidas.   Se aprende más de la derrota que de las vi...

Que no decidan por ti

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  -Hola Dáriel ¿qué haces? -Aquí, viendo vídeos de Tic-Toc -Ahh, y ¿qué ves? -No sé; lo que me ponen. -Cariño no tienes que ver siempre todo lo que te ponen, recuerda que tú puedes decidir. El tiempo es lo más valioso que tenemos en la vida, por lo que, si lo vas a invertir en ver vídeos, sé tú quien decida qué contenidos ver. A todos nos gusta divertirnos y que nos entretengan. En eso las redes sociales son especialistas, pero hemos de saber hasta dónde abrirles la puerta, pues están diseñadas para atrapar toda nuestra atención, narcotizando nuestra voluntad. Has de entender que todo lo que vemos, oímos o sentimos, va dejando huella en nuestro interior. Así que no dejes que las redes amueblen tu cabeza de cualquier manera y aprende a usar internet como herramienta o será ella la que te utilice a ti.

Una salud de hierro

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  La herencia de los padres no se puede limitar a la educación de la mente de sus hijos, sino que también hemos de educar para cuidar su cuerpo. Son tres los hábitos que conforman los pilares fundamentales para que nuestros hijos tengan una salud de hierro el resto de sus vidas: .- Alimentarse correctamente. .- Practicar deporte. .- Dormir adecuadamente. Como siempre se trata de dar ejemplo adoptando rutinas que se conviertan en hábitos. Y no, no valen las excusas porque, en una casa donde no se compran dulces ni yogures, y los fruteros y cajones del frigorífico rebosan de frutas y verduras, los niños comen sano. En un hogar donde los padres regularmente salen al campo, a la playa, a pasear en bicicleta, van a correr o tienen rutina de gimnasio, los hijos crecen abrazando el deporte y el aire libre. En un hogar donde a las diez de la noche se apagan luces y pantallas, y se establece la costumbre común de irse juntos a la cama (cepillado de dientes, cuento antes de dormir, abrazos ...

Eres un niño bueno

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  - Eres un niño bueno. - No, no lo soy. - ¡Claro que si! Eiden. Un niño bueno no es aquel que todo lo hace bien. Un niño bueno es el que cuando se equivoca pide perdón, intenta solucionar lo ocurrido y busca la causa para procura que no se vuelva a repetir. Si, llevado por el enfado, empujaste a tu amigo demasiado fuerte haciéndole daño y te sientes mal por ello, no significa que seas una mala persona. Malo es el que se alegra del dolor ajeno y se divierte provocándolo. Ármate de valor, pídele perdón y aprende a alejarte cuando sientas que te domina la ira. ---------------------------------------------------------------------- - Hola cielo, ¿Qué tal el cole? - Papá, no me preguntes que ya te lo digo yo: Siii, le he pedido perdón a Juan. - Ahh ¿si?... y ¿a que ahora te sientes mucho mejor?

Revisando bolsillos.

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  Revisar los bolsillos antes de poner la lavadora es interesarse por su vida antes de que sea tarde. Mirar en los bolsillos de quien queremos no implica controlar su libertad o independencia, significa preocuparte, desde el respeto, por la vida de quien más nos importa. Si voy a hablar en una tutoría con la profe de mi hijo, no es para inmiscuirme en su vida cuando papá y mamá no lo ven, sino para conocer de qué manera puedo ayudarlo a mejorar. Averiguar con quien pasa la mayor parte del tiempo en el colegio, no es para separarlo de amigos "de mala influencia", sino para conocer qué aspectos de su personalidad lo acercan a esas personas, qué determina que las prefiera a los demás. Si quiero ser efectivo educando, la educación ha de ser diseñada con el molde del receptor y para ello he de aprender a mirar en sus bolsillos. Con respeto y discreción, pero con decisión y empatía. Educar a medida es indagar para personalizar. Educar a medida es revisar los bolsillos antes de echa...