Charla en el Colegio Antonio Machado de Estepona para 2º, 3º y 4º de primaria
El Yo interior existe.
Imaginad que sois una casa. Por fuera (la fachada) es lo que ven vuestros amigos y profes. Pero por dentro, tenéis habitaciones llenas de colores, ideas, recuerdos, alegrías, miedos y talentos que solo conocéis vosotros. Eso es tu Yo interior.
También es como un hermano gemelo que vive dentro de nosotros y que lo sabe todo. Sabe lo que pensamos, lo que sentimos, todos nuestros secretos. Podemos hablar con él en silencio o en voz alta.
Pues este hermano gemelo, este Yo interior, es la persona más importante que tenemos pues va a acompañarnos el resto de nuestra vida. Así que, como si fuera nuestro hermano pequeño, tenemos que cuidarlo, quererlo, respetarlo y educarlo.
Autoestima:
La autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos. Es el cuánto nos queremos y, al mismo tiempo, el cuánto pensamos que los demás nos quieren.
La autoestima nos ayuda a confiar en nosotros mismos. Pase lo que pase, seremos capaces de resolverlo. Cuando un pájaro se posa en una rama, no tiene miedo a que la rama se parta pues confía en sus alas. Tenemos que confiar en nosotros sabiendo que, suceda lo que suceda, lo sabremos resolver.
Emociones:
¿Cuántas emociones conocéis? Miedo, tristeza, ira, alegría, sorpresa, aversión.
¿son buenas o son malas?
Las emociones no son la realidad: son señales. Pasan, pero tú sigues con lo tuyo. Hay que hacerles caso, gestionar la información que nos aportan y seguir con lo que sea que estemos haciendo sin dejar que se apoderen de nuestra voluntad, evitando que se nos hagan una bola en nuestro interior. Nuestra cabeza no puede estar todo el día rumiando un enfado, un arrepentimiento o un miedo. Ese ruido mental nos impedirá disfrutar de las miles de cosas maravillosas que suceden a nuestro alrededor cada segundo de nuestra vida.
LA HISTORIA.
¿Os habéis dado cuenta de que esta zona siempre está llena de gaviotas? En la azotea del colegio, en la cubierta del polideportivo, … eso es porque hace mucho, mucho tiempo, cuando Estepona no era más que unas cuantas casitas de pescadores, aquí había un lago. El lago siempre estaba cubierto de gaviotas, patos y aves migratorias que paraban aquí a descansar antes de continuar con sus rutas.
Una fría mañana de primavera, cuando el lago estaba repleto de aves, la temperatura bajó tan rápidamente que, en cuestión de minutos, el agua del lago se congeló dejándolas atrapadas a todas.
Las pobres aves, empezaron a aletear, otras a empujar con las alas hacia abajo tratando de liberar sus patas, otras a graznar y piar pidiendo auxilio. Tras un rato que pareció una eternidad, todas se dieron por vencidas aguardando su triste final. Pero una pequeña gaviota no paró de aletear. Siguió y siguió aun siendo consciente de que era la única. Siguió intentándolo y fue contagiando a las que estaban junto a ella, y las de al lado a las otras, y las otras a las otras, y llegó un momento en que todas las aves del lago aleteaban al mismo tiempo con tanta fuerza que consiguieron levantar el lago y llevárselo volando.
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Conclusión:
Hay que confiar en uno mismo y seguir intentándolo una y otra vez.
Juntos siempre seremos más fuertes.
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Bueno pues al igual que las tierras de los márgenes de los ríos, las del lago eran muy fértiles y con el paso de los años fueron creciendo muchísimos árboles y arbustos hasta formarse un bosque.
Durante ese tiempo, las pocas viviendas que había en Estepona se fueron multiplicando y cuando ya no les quedaba mucho espacio, decidieron talar el bosque para poder construir este colegio.
Contrataron para ello a un viejo leñador que se instaló en el bosque y que, día tras día iba talando, desbrozando y despejando la zona.
Tenía el hombre dos lobos que siempre estaban peleando. Uno era elegante, felino, bien educado, ladraba solo cuando era preciso, pulcro, cariñoso, protector, atento, servicial, … sin embargo el otro era pícaro, despiadado, alimañero, interesado, egoísta, vengativo, carroñero. Constantemente estaban peleando y, ¿sabéis quién ganaba? … Siempre ganaba aquel al que el hombre alimentaba.
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Conclusión:
.- Todas las personas tenemos en nuestra cabeza esos dos lobos que siempre están luchando. Uno es educado, amigo, respetuoso, compasivo, servicial, honesto, honrado: bueno.
Sin embargo, el otro es violento, mentiroso, egoísta, hipócrita, maleducado: es malo.
Siempre gana aquel al que alimentemos. ¿qué tipo de persona quiero ser? ¿a qué perro alimento?
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Resulta que el viejo leñador vivía con su mujer en una cabaña en el bosque.
Una noche, después de cenar, cuando el viejo estaba con su esposa sentados a la mesa a la luz de una vela, como tantas veces, empezaron a quejarse de lo desafortunados que eran, de la vida tan pobre que llevaban… y dio la casualidad, que pasaba por allí la diosa fortuna y les concedió tres deseos.
Mientras su mujer pensaba en qué sería lo más conveniente para pedir, el viejo dijo lo primero que se le vino a la mente: “A mi me encantaría una morcillita…
Nada más terminar de pronunciar las palabras, sobre la mesa apareció una exquisita morcilla de arroz humeante.
La mujer enfadada, dominada por la ira, no pudo evitar decir “pero será posible! Pues no ha desperdiciado un deseo en una simple morcilla, pues ya se te pusiera la morcilla por nariz!
Fue terminar de pensarlo cuando la morcilla se le subió a la cara como una prolongación de su nariz.
Tiraron, forcejearon, … al final no tuvieron más remedio que usar el tercer y último deseo para que la morcilla desapareciera.
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Conclusión:
.- Hay que intentar pensar las cosas un poco antes de decirlas.
.- No es siempre bueno dejarse llevar por las emociones. Si no las controlamos nos pueden jugar malas pasadas (el leñador: la gula. Su esposa: la ira).
.- La vida es como una pequeña barca flotando en el mar. Si tenemos claro qué queremos siempre remaremos en la misma dirección, un día más, otro menos, y cada vez nos acercaremos más a nuestro destino. Pero si por el contrario no lo tenemos claro, estaremos siempre remando en círculo sin llegar a ningún sitio.
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Tiempo después, cuando se ultimaban los preparativos para la construcción del colegio, aprovechando la gran pradera que quedaba en el lugar, los que tenían animales, los traían a pastar a la explanada. Un día, un granjero que tenía unas vacas, acabando de ordeñar, olvidó uno de los cubos de leche en el establo. Había un par de ratones por allí. Uno era un poco sordo. Al descubrir el cubo olvidado se acercaron a beber con la mala suerte de caer dentro del cubo. La leche tenía mucha nata, pero seguía siendo lo suficientemente líquida para que los ratones tuvieran que nadar para no ahogarse. Al escuchar el escándalo, se acercaron al cubo otros ratones que, al observar el panorama, ver el esfuerzo que hacían por sobrevivir y lo grande y profundo del cubo dieron por hecho que no había salida y empezaron a consolarlos diciéndoles que era imposible. Al poco uno de los ratones se rindió y murió ahogado, sin embargo, el otro siguió y siguió, nadando y haciendo lo imposible por mantenerse a flote a pesar de los comentarios negativos que le sugerían los ratones espectadores, y fue tal su esfuerzo que poco a poco fue convirtiendo la nata en mantequilla: el líquido en sólido. Y así logró salir. Cuando salió y los demás se disculpaban por no haberlo animado a seguir luchando, él les dijo: “que va, si como estoy un poco sordo, yo os veía hablarme y gritarme y creí que lo que hacíais era animarme para no darme por vencido”
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Conclusión:
.- El segundo ratón se ahogó por creer y escuchar a los demás en vez de oír y confiar en sí mismo.
.- Tenemos que ayudarnos y apoyarnos siempre. Juntos podemos. Juntos somos más fuertes.
.- Hay que saber usar nuestras desventajas en nuestro beneficio.
.- A veces, hay que confiar más en nosotros y escuchar menos a los demás.
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Pasó el tiempo y Estepona fue multiplicando su población. Aquí, además del colegio y el polideportivo, se construyeron urbanizaciones con jardines y piscinas, parques, rotondas, … mientras que en la zona donde las primeras casas nada cambiaba.
Agustín era el hijo de una de esas familias de pescadores pobres que dependían de los humores del mar para poder comer. Cada vez que había mala mar y no se podía salir a faenar, solía subir a la zona nueva de Estepona a pasear, dejándose sorprender con un nuevo parque, una nueva rotonda… Sucedió que, el día de su décimo cumpleaños, un día ventoso de mar revuelta que no permitía salir a pescar, tras el beso en la frente y el abrazo de sus padres seguido de un feliz cumpleaños (la única celebración que se podía permitir), decidió salir a pasear por la zona rica de Estepona caminando sin rumbo mientras pensaba en cuán miserable y qué mala suerte había tenido de nacer pobre.
Dio la casualidad, de que había otro niño con la misma edad nacido el mismo día que él en una de las casas más lujosas de la zona. Niño que había recibido montones de regalos por su cumpleaños y que los ignoraba, pataleaba, hecho una furia porque no le habían regalado el último modelo de Tablet que había pedido. Estaba tan enfadado que empezó a tirar por la ventana las cajas y los envoltorios de los regalos.
Justo en ese momento, mientras Agustín pasaba ensimismado en sus pensamientos, vio llegar hasta él, arrastrado por el viento, el pliego de papel y las cintas de embalar más hermosas que había visto en su vida… (vela de un barco pirata con la cinta de parche en el ojo), (cinta atada a un palo y como que pescaba el pez más grande del mar), (ató la cinta al papel y como que volaba una cometa con el viento) …
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Conclusión:
.- ¿Quién obtuvo el mejor regalo, el niño rico o Agustín?
El mejor regalo fue el abrazo y el beso que sus padres le dieron a Agustín por la mañana.
.- La imaginación es el mejor de los juguetes.
.- La vida es tan maravillosa que el momento más inesperado se puede convertir en el más hermoso del día.
.- Solo valoramos las cosas cuando no las tenemos, cuando nos sobran no les damos valor.
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Pasó el tiempo y Agustín se fue haciendo mayor y un día en el que un desagradable temporal impedía que de nuevo los barcos pudieran salir a faenar, se fue a pasear a la playa. Iba pensando de nuevo en qué o quién decide lo que pasa en la vida: el destino, el azar o todo es una cadena de consecuencias de la vida. Pasó junto a un niño que, con un cubito, cogía agua del mar y la vertía en un pequeño agujero que había hecho en la arena. Tan ensimismado en sus pensamientos estaba que no se dio cuenta de que el niño estaba solo en toda la playa desierta. Cuando al cabo de un rato venía de vuelta, volvió a encontrarse de nuevo al niño y, esta vez sí le llamó la atención y se paró a hablarle preguntándole qué hacía, a lo que el niño le dijo: “es que quiero meter en el agujero toda el agua del mar”. Agustín, con una media sonrisa tierna, le respondió: “Pero oye, no seas tonto, ¿Cómo vas a meter la inmensidad del mar en ese agujero?” a lo que el niño le contestó: “pues más tonto eres tú que pretendes meter el funcionamiento del universo en tu cabeza”.
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Conclusión:
.- El mundo es muy grande y no estamos diseñados para entenderlo todo, pero hay que intentarlo y pensar. (Es muy fácil ridiculizar a los demás sin pensar el por qué hace eso tan ridículo que está haciendo).
.- Nosotros no tenemos la culpa de las cosas que pasan, pero si somos responsables de cómo actuamos ante lo que pasa.
.- Tenemos que confiar en nosotros mismos sabiendo que, llegado el momento, seremos capaces de resolverlo. Cuando un pájaro se posa en una rama no tiene miedo a que se rompa porque confía en sus alas.
(Yo nunca había escrito un libro, yo nunca había dado una charla como esta, yo nunca había sido padre. He pasado miedo, pero nunca he dejado de confiar en que llegado el momento resolvería la situación).
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RESUMEN FINAL:
Quiero que os quede claro que sois más inteligentes de lo que creéis, sois más fuertes de lo que pensáis, sois importantes: no olvidéis nunca lo importante y lo mucho que valéis. Yo creo en vosotros, los adultos creemos en vosotros… tenéis que creer en vosotros.
A vuestra edad, se llega a pensar algo así como: “a mí me quieren si me estoy calladito, si me estoy quieto, si soy responsable, si saco buenas notas…” Pero eso no es así. Os queremos porque sois nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros pequeños proyectos de adulto, nuestro futuro. El que estéis calladitos, quietos, estudiéis, … ayuda a que todo funcione en el orden establecido de la familia, el colegio o la vida, pero el que os queramos no depende de eso.
Confiar en vosotros. Quereros, respetaros, cuidaros, ser honestos con vosotros mismos. Alimentad siempre al lobo bueno y esa será la imagen que proyectareis. Sentiros orgullosos de cada buen gesto que tengáis, no solo con los demás, sino también con vosotros mismos. No seáis crueles con vosotros cuando las cosas os salgan mal, en vez de eso, reíros por lo que pasó como si estuvieseis con vuestro mejor amigo, restándole importancia. Hay que ser payasos con nosotros mismos, ponernos un nombre gracioso y cuando nos equivoquemos llamarnos así: “Ea, ya la has vuelto a liar, orejapollo”.
Llevaros siempre bien con vuestro “Yo” porque de eso va a depender vuestra calidad de vida. No espero que lo entendáis bien porque aún sois pequeños, pero está bien que lo vayáis oyendo ya, y os vayáis familiarizando con estos conceptos pues es uno de los mayores aprendizajes a lo largo de la vida y de lo que va a depender vuestra felicidad.
Si conseguimos controlar nuestro “ruido mental” podremos concentrarnos mejor en los pequeños instantes cotidianos de felicidad.
Muchas gracias por escucharme. Espero que esta charla os ayude a llevaros bien con vosotros mismos, a mejorar vuestra autoestima y espero haber contribuido a mejorar vuestra inteligencia emocional.

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