Entradas

La cama grande.

Imagen
  La cama grande, donde quepan holgadas dos personas. No hay vínculo más fuerte que el que se crea cuando nos vamos a la cama acurrucando a nuestros hijos con caricias a media voz. No tengamos prisa por sacarlos de nuestra cama, ya se irán ellos cuando sientan que se deben ir. No tengan prisas por dejar de dormirlos en sus camas, ya serán ellos los que cuestionen cuando hemos dejado de caber.   La cama grande, como brazos abiertos que invitan a hundirse en nuestro regazo.   La cama refugio, como hogar donde se respiran aromas de dulce y café.   Camas grandes con rumor a voz queda, con susurro a cuento clásico, con te quieros al oído. Camas donde entender que, en el silencio de la noche, el respirar de nuestros hijos es el tic-tac del reloj de nuestra vida.   Camas grandes con sabor a leche materna, a la torpeza de papá, a ojos vidriosos que aún contemplan incrédulos.   Camas con olor a pasta de dientes, a líquido antimosquitos, a crema hidratante, a Dalsy ...

Educando en el estrés.

Imagen
  Yo no regaño a mis hijos cuando escriben “ lávalo guarro ” en el cristal sucio de un coche (al fin y al cabo, son niños y es normal a su edad), pero sí los corrijo si lo escriben sin acento o sin “ v ”.  (A veces la ansiedad del “ venga vamos ” nos empaña el visor de lo importante)  ¿Hay maneras de educar en el estrés?    Si: respirando hondo, posponiendo las alecciones para más tarde (con la firme determinación de no dejarlas pasar), sin confundir prioridades, ni olvidar el sentido común (no te voy a gritar para que me hagas caso, si no colaboras y llegamos tarde al cumple de tu amigo, que así sea. Si han surgido cosas que nos retrasan para las clases de baloncesto, pues hoy no vamos y adelantamos lo pendiente).   A veces, hay que parar y dejar pasar el tren aunque ello suponga tener que esperar al siguiente: hay cosas importantes que es necesario resolver   y dejar bien atadas antes de continuar el viaje. Nunca resulto bien ese lema de “ p'alan...

CONSEJO V. Palabras llave.

Imagen
  Existen palabras, frases, expresiones... que van mucho más allá de la comunicación verbal cotidiana. “ Buenos días, por favor, muchas gracias, lo siento, señor, señora, … ” son significantes cuyos significados nos conectan directamente con nuestro interlocutor.   Cuando pedís algo agregando la frase “ por favor ” y además lo hacéis mirando a los ojos, estáis indicándole a la otra persona que confiáis en que lo puede hacer y que lo logrará, generando una empatía que hoy en día hace mucha falta entre las personas.   Cuando dais las gracias, estáis reconociendo el trabajo, la ayuda y la importancia que pueda tener aquello que la otra persona hizo por vosotros. Y si además lo hacéis mirándola a la cara, haréis sentir muy bien a quien os ha ayudado pues todos somos de la misma naturaleza humana y muy receptivos al cariño, gratitud, respeto, reconocimiento, admiración, compasión y comprensión.   Convertid en hábito las palabras llave pues los buenos modales...

La finalidad de ser padres.

Imagen
  La diferencia entre el ser humano y los demás seres vivos es la capacidad que tenemos durante toda nuestra vida de hacernos preguntas, esa curiosidad innata es la que nos ha permitido evolucionar por encima de todas las especies. ¿Y para qué esa facultad? ¿qué sentido tiene ese don? ¿con qué finalidad?... Para mejorar el mundo. Estamos en la tierra con esa única razón. Ya sea desde el punto de vista religioso, ético o filosófico, al final es la única explicación lógica. Una vida que no aporte, que no contribuya a cuidar y hacer mejor nuestro planeta, no tiene sentido alguno. Toda persona puede ayudar en pequeña o gran medida, ya sea haciendo un descubrimiento científico importante o simplemente plantando un árbol. Evitando guerras o solo dedicando una sonrisa sincera a los vecinos del bloque. Un gesto amable y desinteresado es un granito de arena que suma. Definitivamente Ser padres trata de eso, de enseñar esa idea. Mientras nuestros ...

Mis niños Kebab

Imagen
  Por la mañana, enrollados entre sábanas, son mis niños kebab, mis rollitos de primavera, mis canelones de pavo y pollo.   Por la tarde no paran, ahí son mis flanes de huevo, mis gelatinas de fresa, mis mousses de chocolate en tarrinas de a cuatro.   Por la noche, algo más tranquilos después de un buen baño relajante, son mis príncipes del todo, mis bálsamos del como si nada, mis mereció la pena la vida tan solo por esto, y mis no sé qué me deparará el futuro, pero estando con vosotros solo me importa el presente.   Y así, un día más se pasa y da comienzo a la ilusión por saber qué sucederá el siguiente. Manteniendo siempre encendida la vela de la tarta de cumpleaños y haciendo eterno el momento de pensar el deseo justo antes de soplar. ¡Ojalá no se apague nunca la llama que une nuestros pasos! Ojalá sea siempre inmutable como los lazos invisibles que conforman los abrazos.

CONSEJO IV

Imagen
  Uno de los grandes retos que me planteo en la vida es enseñar a mis hijos que el trabajo no termina al poner la lavadora: el trabajo empieza seleccionado la ropa que vamos a lavar, y toca a su fin cuando se recogen las prendas secas del tendedero y se guardan dobladas en su cajón. Que recoger la mesa tras la cena no es apilarlo todo en la encimera de la cocina. Hay que limpiar los restos de comida de los platos y dejarlos, junto con vasos y cubiertos, dentro del fregadero. Que preparar una comida sana empieza por la mañana, yendo a comprar los productos frescos al supermercado, y termina tras fregar el último cazo después del banquete. En la vida, como en casa, el verdadero trabajo no está en llegar a lo que nuestra ingenua mente idealiza como proceso terminado, sino en aguantar el ritmo lento y tedioso que supone conseguirlo. Así que, hijos míos, antes de plantearos algo que se ha de prolongar en el tiempo, pensadlo detenidamente, y si tras meditarlo decidís embarcaros en e...