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Mis niños Kebab

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  Por la mañana, enrollados entre sábanas, son mis niños kebab, mis rollitos de primavera, mis canelones de pavo y pollo.   Por la tarde no paran, ahí son mis flanes de huevo, mis gelatinas de fresa, mis mousses de chocolate en tarrinas de a cuatro.   Por la noche, algo más tranquilos después de un buen baño relajante, son mis príncipes del todo, mis bálsamos del como si nada, mis mereció la pena la vida tan solo por esto, y mis no sé qué me deparará el futuro, pero estando con vosotros solo me importa el presente.   Y así, un día más se pasa y da comienzo a la ilusión por saber qué sucederá el siguiente. Manteniendo siempre encendida la vela de la tarta de cumpleaños y haciendo eterno el momento de pensar el deseo justo antes de soplar. ¡Ojalá no se apague nunca la llama que une nuestros pasos! Ojalá sea siempre inmutable como los lazos invisibles que conforman los abrazos.

CONSEJO IV

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  Uno de los grandes retos que me planteo en la vida es enseñar a mis hijos que el trabajo no termina al poner la lavadora: el trabajo empieza seleccionado la ropa que vamos a lavar, y toca a su fin cuando se recogen las prendas secas del tendedero y se guardan dobladas en su cajón. Que recoger la mesa tras la cena no es apilarlo todo en la encimera de la cocina. Hay que limpiar los restos de comida de los platos y dejarlos, junto con vasos y cubiertos, dentro del fregadero. Que preparar una comida sana empieza por la mañana, yendo a comprar los productos frescos al supermercado, y termina tras fregar el último cazo después del banquete. En la vida, como en casa, el verdadero trabajo no está en llegar a lo que nuestra ingenua mente idealiza como proceso terminado, sino en aguantar el ritmo lento y tedioso que supone conseguirlo. Así que, hijos míos, antes de plantearos algo que se ha de prolongar en el tiempo, pensadlo detenidamente, y si tras meditarlo decidís embarcaros en e...

CONSEJO III

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  (Hay una edad en la que para nuestros hijos somos omniscientes, conocemos todas las respuestas, así que nos dedicamos a decirles qué y cómo tienen que actuar. Van creciendo y descubren, o descubrimos, que no es cierto, así que dejamos de DECIRLES qué hacer para ACONSEJARLES lo que podrían hacer). CONSEJO III. TU CREDIBILIDAD. Esta tarde, después de almorzar, cuando estaba lavando los platos y los niños jugaban a hacer aviones de papel, Eiden entró en la cocina sobresaltado: “¡no te lo vas a creer papá, he lanzado el avión y se ha clavado justo entre las agujas del reloj del salón!”. “¡De verdad papá, en serio, ven a verlo!”. A lo que respondí con el mismo nivel de impresión: “¡Guauu, con lo difícil que es hacer eso!” Pero no me falta pasar a comprobarlo; solo con que tú lo digas ya sé que es verdad.                                     **************** Sé siempre franco, mi vida, cuenta sie...

Papá lo siento, papá te quiero.

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  Mi pequeño Eiden está en la edad de las palabrotas y, aunque nunca profirió hacia nosotros ninguna grosería, sí se las dedica a su hermano cuando le saca de quicio. Ya le expliqué que son palabras ofensivas, malsonantes y de feos significados. Le hablé sobre la mala impresión que dan las personas que las utilizan y me armé de paciencia a sabiendas de que solo es una época más, que dentro de poco dejará de utilizarlas (por lo menos dentro del entorno familiar, pues en casa nunca se usaron ). Pero anoche, cuando llegaba tarde y cansado del trabajo y lo oí, peleando con su hermano mayor, soltarle aquel “pildorazo”, cuando coincidimos las miradas (él esperando una reprimenda y yo no haberlo escuchado), no pude más que bajar la vista y alejarme de allí sin decir nada. Esa noche papá le negó la mirada, no lo acompañó a cepillarse los dientes, no le contó el cuento tras apagar la luz, no atendió a sus disculpas ni a sus reclamos. Solo se limitó a darse una ducha y a meterse vencido en l...

CONSEJOS II

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  (Hay una edad en la que para nuestros hijos somos omniscientes, conocemos todas las respuestas, así que nos dedicamos a decirles qué y cómo tienen que actuar. Van creciendo y descubren, o descubrimos, que no es cierto, así que dejamos de DECIRLES qué hacer para ACONSEJARLES lo que podrían hacer). CONSEJO II. QUÉ TIPO DE PERSONA QUIERES SER. Ayer fuimos a hacer la compra a Mercadona. Bromeando con Andrés, el señor de la Caja, se me olvidó validar el ticket del parking, por lo que cuando llegamos a la salida, la barrera no abría. Al parecer el botón de ayuda estaba averiado, así que por más que llamaba nadie atendía.  En el rato que me llevó intentar comunicarme a través del poste, se hizo una cola de coches y antes de que pudiera tratar de apartarme, ya tenía al menos cinco o seis coches tocando el claxon. De nada sirvió poner la marcha atrás intentando apartarme pues el coche de atrás no podía moverse ya que el de detrás de él tampoco se movía.  Mis hijos estaban en s...

CONSEJO I

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  (Hay una edad en la que para nuestros hijos somos omniscientes, conocemos todas las respuestas, así que nos dedicamos a decirles qué y cómo tienen que actuar. Van creciendo y descubren, o descubrimos, que no es cierto, así que dejamos de DECIRLES qué hacer para ACONSEJARLES lo que podrían hacer).  CONSEJO 1: SIEMPRE HAY ALGUNA RAZÓN. Tachamos a la gente de idiotas e incompetentes para así no tener que pensar las razones de sus actos y, desgraciadamente, es algo tan común como respirar: “ Aquella señora en sillita de ruedas siempre va por la carretera, ¡vamos, como si no tuviese acera !” (y no nos planteamos que la acera tiene entradas de vehículos a garajes que hacen el firme intransitable). “¡ Que tonto ese señor, lleva puestas las gafas de sol dentro de la tienda !”  “¡ puaf, mira aquella mujer; va conduciendo sola en el coche con la mascarilla puesta !”, … Lo cierto es que, si nos ponemos a pensar, encontraríamos muchas razones para explicar cada conducta, pero ...