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Morir por ellos.

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  Es curioso que en la era del conocimiento, en la época de las posibilidades, haya tantas personas que mueran veinte años antes por simple pereza. Tabaco, comida basura, no hacer ejercicio, descuidar la higiene,… todos esos hábitos, hoy en día, está completamente demostrado que van mermando nuestra salud. Y nuestra salud determina el tiempo que estaremos vivos: o  sea, blando y en botella. Sin embargo, en la intimidad, hablando con nosotros mismos, hay veces que nos planteamos encrucijadas en las que tenemos muy claro que moriríamos por nuestros hijos. Que ante una situación nefasta, nos cambiaríamos sin dudarlo por ellos para librarlos del daño de forma heroica sin importarnos nuestra fin. Una enfermedad mortal, un accidente de tráfico, una mala decisión. Y, ojo, que eso está muy bien y dice mucho de unos padres que aman a sus hijos incondicionalmente, demostrando con ese regalo que son lo que más les importa en la vida, solo que ... “ Un hijo no quiere que sus padres ...

Dientes de leche.

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  A veces caen solos siguiendo el curso de la vida, como las hojas en otoño. Otras, después de un pequeño tirón, ayudados por el ansia y la impaciencia propia de la infancia. La caída de los dientes no es un ciclo artificial que imponga el ser humano como la mayoría de edad a los dieciocho, sino uno completamente natural que decide cada cuerpo, donde se empieza a deshacer de la necesidad de ser cuidado y se comienza a preparar para la autosuficiencia. <Y es que mis niños crecen y se desprenden de su plumaje de niñez. Cada diente que cae representa un logro: el primero fue ir al baño solo, el segundo vestirse sin ayuda, el tercero… A veces pienso que vuestros dientes son también los míos, pues cada vez que se os caen, el bebé que fuisteis un día se aleja más de mí. ¡Quién los pudiera retener toda la vida!> Al ratoncito Pérez le gustan blancos, brillantes. Le encantan los dientes de los niños que ya empezaron a cepillarse ya cuidar su higiene. Adora q...

Mi legado

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  Mi legado no será estar a vuestro lado siempre que me necesitéis, porque ya, a estas alturas, todos sabemos que aunque quiera no va a poder ser. Mi mayor legado no será dejaros mi casa en herencia o pagaros una carrera universitaria. (Que no digo yo que sea poca cosa, pero es que me niego a ser un simple mecenas). No será mi legado enseñaros a convencer con contratos de “te lo juro por...” ni a repetir con arrogancia lo que vosotros “ sí ” mientras los demás “ no ”. Y es que mi mayor legado será enseñaros a ser buenas personas, a cuestionaros la vida, a ir más allá del “la tierra gira alrededor del sol” que os enseñan en el cole, sino a preguntaros qué pasaría si no girara. Mi legado será vuestro estilo, vuestra manera de caminar, pisando firme, sí, pero sin aplastar margaritas, sabiendo que para coger los frutos del árbol no hay que arrancar las ramas: primero se elige la manzana madura, luego se tira de ella. Solo dos pasos, en ese orden. Mi legado será enseñaros a ser person...

Halloween, jugando a ser valientes.

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  La vida, en su día a día, es como un juego de valentía. Desde pequeños jugamos a desafiar nuestros miedos y quizá eso sea como un entrenamiento a lo que en el futuro vendrá, ya que hay que ser valiente para empezar una relación, casarse, tener hijos, afrontar problemas... De forma general, los miedos suelen aparecer en edades comprendidas entre los tres y los seis años, cuando nuestros hijos aún no entiende el mundo que les rodea y no son capaces de separar lo real de lo imaginario. Lo nuevo, lo grande, lo ruidoso o lo distinto puede dar miedo al principio. También las personas extrañas, la muerte o la oscuridad. Los niños suelen relacionar la oscuridad con la soledad y el desamparo. También, la poca visión de la noche, hace volar la imaginación y sospechar que la oscuridad esconde a personas desconocidas o monstruos debajo de la cama, dentro del armario o detrás de las cortinas de la habitación, y esto se debe, en gran parte, a la ausencia de otros estímulos externos que focal...

Visitando su mundo de cristal

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  Les voy a plantear una pregunta cuya reflexión no les llevará más de unos segundos. Es simple. ¿ Han bajado alguna vez al mundo de sus hijos ? ¿ suelen entrar en él ? ¡ Piénsenlo !   Existe un lugar mágico donde todo es posible. El día, la noche, las horas del reloj o las estaciones del año son detalles que carecen de importancia, y el dinero es solo un objeto curioso que únicamente sirve para coleccionar. Todo lo que se ve puede cobrar vida en cualquier momento con un chasquido de dedos o con un simple cambio de tono de voz. Y, a veces, el objeto más inesperado puede llegar a convertirse en el protagonista de un culebrón. Surgen aventuras por doquier, donde menos te lo esperas ocurre un imprevisto, pero siempre se haya una supersolución. Y es que en este mundo maravilloso de cuentos y de hadas, las historias siempre terminan bien, los buenos ganan y los malos simplemente desaparecen tras ser derrotados. Pero también existen lados oscuros en esta casa mágica del “ ...

La autocrítica; actitud necesaria para crecer.

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  Hay un refrán que dice: “ a la cama no te irás sin saber algo más ” y la realidad es que es tan cierto como que la tierra gira alrededor del sol. Cada día se aprende de los padres, de los hijos y de la vida. Ese conocimiento es el que nos hace saber más por viejos que por diablos, el que nos ayuda a crecer, el que nos proporciona la confianza que mantiene nuestra autoestima. Y es que, sin eso, estaríamos condenados a tener un cuerpo de adulto gobernado por la mente de un niño. Pero también la autocrítica es un arma de doble filo: si no sabemos manejarla bien puede hacernos mucho daño y ahí es donde nosotros, los padres, entramos en acción. Puestos a citar refranes, hay uno que dice algo así como que “ no hay enemigo más cruel que nuestros propios pensamientos ” y también aquí la tierra gira, porque un niño con baja autoestima, tratado con desprecio, es un niño cuya conciencia no deja de flagelarlo constantemente, haciendo que sufra un verdadero tormento con cada error o desapro...